Descubren un “primo” de los neandertales

El árbol genealógico del hombre acaba de sumar otro ancestro. En 2008 se encontraron huesos de una mano y un diente en la cueva de Denisov, en un nivel de la excavación datado entre 30 y 50 mil años de antiguedad. El material genético de estas muestras ha sido comparado con el genoma del neandertal, y se ha comprobado que los huesos corresponden a una población -ya extinguida- que hace 500 mil años compartía un ancestro común con ellos y con el hombre moderno. ¡Bienvenidos a la familia!Durante décadas se creyó que solamente habían existido dos tipos de homínidos: los neandertalescuyos integrantes se extinguieron por completo– y los humanos modernos. Pero un estudio genético efectuado sobre restos recuperados en 2008 de una excavación ha demostrado que en realidad existieron al menos tres tipos diferentes.  Las muestras analizadas provienen de un yacimiento ubicado al sur de Siberia, en Denisov. En esta cueva se encontraron hace dos años restos de una mano -una falange- y un diente, ambos presumiblemente pertenecientes a una hembra joven. Los paleogenetistas pueden determinar la antigüedad de los restos que encuentran en un yacimiento basándose, entre otras cosas, en la profundidad a que se han enterrado. En el caso de los huesos de Denisov, el nivel de la excavación fue datado con una antigüedad comprendida entre los 30.000 y 50.000 años.

El diente hallado perteneció a una hembra de 6 o 7 años. (Tomas Marquès-Bonet)

Los restos de Denisov se han convertido en una prueba clave para determinar que tipo de homínidos vivían en Asia hace 40 mil años, época en la que Europa estaba poblada por neandertales. El análisis de los huesos hallados estuvo a cargo de Svante Pääbo, director del Departamento de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania), un paleogenetista considerado por sus colegas como el máximo experto mundial. Pääbo logró -algo impensable hace solo 10 años atrás- secuenciar el ADN de los restos fósiles de Denisov y –al compararlo con los datos genéticos pertenecientes a los neandertales– descubrió que se emparentaban con las especies conocidas a través de un antepasado común que vivió hace unos 500 mil años. Este descubrimiento llena un vacío en el árbol evolutivo de nuestros ancestros, a la vez que demuestra la existencia de una nueva especie de homínidos, los Denisovans, que se suman a los humanos modernos y los extintos neandertales.

En esta cueva se encontraron hace dos años los restos. (Chuvayev Nikolai)

El nuevo árbol genealógico de los homínidos expone a los Denisovans como un grupo de homínidos que comparten un origen común con los neandertales antiguos, especie que en determinado momento se separa de estos siguiendo una historia evolutiva diferente. El análisis genético ha demostrado ser una herramienta muy poderosa a la hora de establecer parentescos y características de las especies extintas. El análisis efectuado por Pääbo ha permitido determinar que el hueso del dedo encontrado en Denisov perteneció a una niña de entre seis y siete años de edad, cuyos genes  comparten un origen común con los neandertales. También se puede deducir que su morfología era diferente de la de los neandertales y a la de los humanos modernos, pero bastante similar a la de especies más antiguas como el Homo erectus o el Homo habilis.  La aparición de los Denisovans establece una compleja interacción genética entre nuestros antepasados y otros grupos de homínidos antiguos con los que convivían.

Los resultados de este trabajo se publicarán en el próximo número de la revista Nature y -tal como explica Tòmas Màrques-Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y único investigador español que ha participado en el estudio-  “pueden ayudar a comprender el origen de la evolución humana“. El experto agrega que “hasta el año pasado sosteníamos que los humanos modernos llegaron a Europa y exterminaron a los neandertales. Pero  gracias a la genética se producirá un cambio en la manera de entender la evolución humana“. Para Màrques-Bonet “los estudios genéticos tomarán el relevo de la paleontología, porque hasta el momento se pretendía reconstruir una especie a partir de un hueso; gracias a la genética podemos descubrir estas nuevas especies“. Por lo pronto, ahora sabemos que el hombre moderno y los  neandertales tuvieron un “primo” asiático del que -hasta ahora- no habíamos tenido noticias.

 

Fuente:Arstechnica

 

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~ por miqueleno en 24 diciembre 2010.

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