¿Por qué al fallar una luz del árbol de navidad, fallan todas?

Si es que no puede ser. La navidad está muy linda, pero desprende materialismo por cada uno de sus poros (cosa que, para qué nos vamos a engañar, un poco sí nos gusta). Un ejemplo de ello es el árbol de navidad. Tan representativo. Incluso los raquíticos de medio metro (como el mío) tienen unas bonitas luces que cambian constantemente siguiendo varios patrones. Como las farmacias. Pero de repente, dejan de funcionar. ¿Y por qué? Porque se ha fundido una bombilla. Únicamente una. Eso, que sería remediable con otro diseño del circuito, no se hace. Después de nuestro salto la explicación.

Muchos lo saben de antemano.

Los fabricantes de las luces saben de sobra que las de navidad se guardan de un año para otro. ¡Tendrán que vender algo! Por otra parte, también buscan hacerlas del modo más barato posible. Y la respuesta a ambas cosas es la misma: hacerlas de forma que todas las luces formen un único circuito cerrado. Mientras todos los filamentos de cada bombilla estén intactos, perfecto.

En cuanto uno falle, ya nada funcionará, porque el circuito quedará abierto, de modo que todo queda inservible y, para lo poco que cuesta… te compras unas lucecitas nuevas.

Ya se sabe: con todos los gadgets, en cuanta menos durabilidad, ya sea por ignorarlo o porque todo el mundo lo haga y no haya posibilidad de elección… más ventas.

Autor: Javier G. Pereda

Fuente: JGC.org

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~ por natzuky en 28 diciembre 2010.

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