Sobre los peligros de la innovación

Repasando esa maravilla del siglo VII escrita por San Isidoro de Sevilla, las Etimologías, considerada por muchos autores como la más interesante “enciclopedia” escrita en la Edad Media, he vuelto a encontrar un fragmento del Libro XVI que siempre me llamó la atención y que me recuerda ciertas historias intemporales.

Se cuenta que bajo el emperador Tiberio cierto artesano logró hallar una nueva fórmula para fabricar vidrio, de tal forma que éste fuera flexible y maleable. Cuando fue llevado ante el César, presentó una copa realizada con dicho vidrio. El César, indignado, lanzó la copa contra el suelo. El artesano tomó la copa del suelo y vio que sólo se había abollado, como si hubiera sido fabricada con bronce. Entonces, tomó una pequeña herramienta a modo de martillo que guardaba entre sus ropas y reparó la abolladura. Cuando hubo hecho esto, el César le preguntó: “¿Conoce alguien más el método para fabricar este vidrio?” Después de que el artesano juró que nadie más conocía la técnica, el César ordenó que lo decapitaran, no fuera a ser que esa habilidad se difundiera y el oro y todos los metales preciosos dejaran de tener valor ante un material con propiedades tan valiosas como el vidrio irrompible.

 

La fotografía corresponde a un objeto de vidrio de la época romana procedente de la necrópolis de la Villa Romana de La Olmeda en Palencia. Fuente: Diputación Provincial de Palencia.

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~ por miqueleno en 12 marzo 2011.

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